Las cuentas bancarias, esenciales para el manejo financiero, pueden llegar a cancelarse si no se les da el uso adecuado. Con distintos tipos de cuentas disponibles, como la de ahorro, cuenta sueldo y cuenta corriente, es vital entender sus particularidades. Las dos primeras generalmente no tienen comisiones, pero la cuenta corriente sí. Cada una viene con su tarjeta de débito para realizar compras, pagar servicios y extraer dinero de cajeros automáticos.
La inactividad prolongada es el principal factor que lleva a la cancelación de cuentas. Tras tres años sin movimientos, ya sea depósitos o retiros, la cuenta se vuelve inactiva, y el saldo se traslada a una cuenta global que genera intereses mensuales sin comisiones. Después de seis años en total de inactividad, los recursos pueden destinarse a la beneficencia pública.
La Ley para la Transparencia y Ordenamiento de los Servicios Financieros establece que los bancos pueden suspender cuentas inactivas sin movimiento durante hasta 13 meses, siempre que el saldo sea cero. En caso de cuentas con saldos, la suspensión no ocurre hasta que pasen los tres años, según lo estipula la Ley de Instituciones de Crédito (artículo 61). Los bancos deben notificar a los clientes antes de proceder con la suspensión o cancelación.



