El gobierno de Donald Trump decidió retener 40 millones de dólares en fondos al estado de California, acusándolo de incumplir las normas federales que exigen dominio del inglés para los camioneros con licencia comercial. La medida surge tras un accidente mortal en Florida, donde un conductor con permiso californiano fue señalado de no entender instrucciones en inglés.
El Departamento de Transporte advirtió que podría retener hasta 160 millones más si el estado no aplica evaluaciones de idioma. El gobernador Gavin Newsom rechazó las acusaciones, señalando que se trata de una maniobra política con fines electorales. Washington exige pruebas obligatorias, capacitación de inspectores y sanciones para quienes no acrediten el idioma.



