El 19 de septiembre de 2017, a la 1:14 p.m., un sismo de magnitud 7.1 sorprendió a millones de mexicanos apenas horas después de realizar un simulacro nacional. El epicentro se ubicó en Puebla, pero los mayores daños ocurrieron en la Ciudad de México.
Las imágenes del desastre quedaron grabadas en la memoria colectiva: edificios colapsados, escuelas destruidas y un ambiente de caos e incertidumbre. Uno de los casos más dolorosos fue el colapso del colegio Rébsamen, donde fallecieron 26 personas, entre ellas 19 niños. También se reportaron víctimas en colonias como Chimalpopoca, Condesa y Tlalpan.
En total, el sismo dejó 369 personas fallecidas, de las cuales 228 murieron en la capital. Los estados más afectados fueron Morelos, Puebla, Estado de México, Guerrero y Oaxaca. El costo estimado de los daños superó los 62 mil millones de pesos.
A pesar de la tragedia, el país fue testigo de una ola de solidaridad nacional, con miles de ciudadanos participando en labores de rescate. El puño levantado en silencio se convirtió en símbolo de esperanza.
Hoy, al cumplirse 8 años de aquel día, México recuerda a las víctimas y refuerza su compromiso con la cultura de la prevención y la protección civil.



