La crisis sanitaria del COVID-19 no solo ha dejado secuelas en la salud humana, sino que también ha impactado en la resistencia y proliferación del mosquito transmisor del dengue. Más allá del conocido Aedes aegypti, otras especies de mosquitos han mostrado una mayor capacidad de adaptación a los químicos utilizados para su control, complicando los esfuerzos de erradicación en zonas afectadas.
Según Ricardo Pérez Robles, responsable de promoción a la salud de la Jurisdicción Sanitaria Dos de Tampico, la resistencia del mosquito ha generado un aumento significativo en los casos de dengue en comparación con años anteriores. En lo que va del año, se han reportado 38 casos probables de dengue, superando las cifras registradas en el mismo periodo del año pasado.
Ante esta preocupante situación, las autoridades de salud planean intensificar las medidas de control en áreas de alto riesgo. Se llevarán a cabo acciones de fumigación en aproximadamente 40 colonias identificadas como focos rojos debido a la alta incidencia de la enfermedad. Colonias como Miramapolis y Echeverría están en la mira para recibir estas intervenciones preventivas.
Pérez Robles también señaló que la resistencia de los mosquitos ha sido más notable en los últimos años, especialmente después del surgimiento de la pandemia de la COVID-19. Esta situación plantea un desafío adicional para las autoridades de salud en su lucha contra el dengue y resalta la necesidad de estrategias más efectivas de control y prevención.



